4.10.09

algo más... OTRA CARTA

Buenos Aires 17 de Junio 98
Hola amiga: Espero que lo tuyo siga bien. Por acá siempre igual. Los chicos, la casa el laburo de las escuelas… Ah, pero no te conté. Con Andrea nos juntamos siempre a la hora de la siesta. Vemos juntas una novela brasilera que se llama “Vale todo”, está genial, no sabés qué buena es. Ya sé que a vos no te gustan las novelas. A mi me encantan y resulta que recién ahora descubro que a Andre también y como justo me da el horario entre una escuela y otra me voy para su casa y tomamos mate juntas mientras nos miramos la novela. Se copa Andrea, dice que algún día va a escribir una, viste como es de loca esta. A veces hasta lloramos. Ella dice que está muy sensible. Y bueno, el embarazo nos pone así medio pavas. Después cuando vuelvo al normal ella se va a yoga. A lo de Marina, esa que era profesora tuya también. Andrea dice que el yoga es lo único que la devuelve al equilibrio entre el cuerpo y la cabeza. Tiene problemas con eso. Yo nunca lo había pensado, pero ella siempre me cuenta cosas que no pensé jamás. ¿Sabés qué me dijo? Parece que en la clase de yoga haciendo las posturas invertidas, tipo verticales y eso. No, vertical no la dejan hacer. Haciendo la vela fue que sintió a la bebé moviéndose por primera vez adentro de la panza, como un pececito dijo, y en ese mismo momento se le cayeron las lágrimas por los costados de la cara, porque estaba en el piso con los pies altos. Me lo contó tal cuál. Después acostada quieta en el piso siente como se mueve, después de la clase y le hace bien. Ella dice que es porque hacer yoga le libera endorfinas, Andrea las llama las hormonas de la felicidad, no sé si son hormonas o qué pero bueno, ella las llama así. Entonces dice que Lucía baila adentro suyo. Cuando me lo cuenta es feliz. Andrea dice que la felicidad es eso, momentos. Nunca había pensado en eso. ¿Viste que te dije que me cuenta cosas que nunca pensé? ¿Vos que pensás? ¿Será cierto? Sigue cuidando chicos Andrea, gente con guita, porque gana muy bien, imaginate que se fue a Europa dos veces ya con ese trabajo. La verdad es que me da un poco de envidia. Siempre quise ir a Europa, para eso me pagaron la Alianza francesa mis viejos… en fin… ahora trabaja menos horas. Le están regalando ropita para la bebé, de Gap y de marcas todas caras que parece que los padres de los chicos que cuida traen de Estados Unidos y de Europa. Ropa hermosa y apenas usada, porque los chicos usan poco la ropa. Crecen tan rápido Gaby… apenas puedo creer que los míos estén empezando la secundaria. Nos estamos haciendo mucho más amigas con Andrea. Las tardes de mate y novela creo que nos acercan. Me gusta. Yo creo que ella es especial, no sé bien cómo explicarlo. Me cuenta de los chicos que cuida y que ya crecieron. ¿Sabés lo que me contó? Parece que cuando empezó a cuidar chicos no sabía nada, ni cambiar un pañal. La vieja de Sonia da clases para embarazadas y resulta que un día Andrea estaba en su casa y dijo que como no sabía de que trabajar se iba a poner a cuidar chicos. Entonces la vieja de Sonia le dijo que ella la podía recomendar y a la semana siguiente la llamaron para cuidar a uno de ocho meses. Justo cuando les agarra esa angustia de la separación de la madre. Esta loca de Andrea le dijo a la madre que ella nunca había cuidado pero que le gustaban mucho los chicos y se animaba. A mi me llegan a decir eso y ni loca le dejo a mi hijo. Pero bueno, les cobraba barato por eso. Así empezó. Dice que para ella era como jugar a las muñecas, los llevaba a la plaza, los bañaba, les daba de comer. Es bueno ser feliz con el trabajo. ¿No? hace como diez años que trabaja de eso. Cuidó un montón. Me contó que la primera vez que la dejaron sola de noche con el bebé lloraba sin parar y ella no sabía qué hacer, lo paseaba a upa. Dice que los bebés se dan cuenta de tu inseguridad y que por eso lloraba el pibe. En un momento se cansó y se sentó en el sillón con el bebé encima se quedó quieta. El bebé se durmió porque ella se relajó. Ese día aprendió que si no estaba tranquila y relajada no se podía. Mirá todo lo que sabe ya. Le va a resultar más fácil que a mí cuando nació Nico que casi me vuelvo loca.
Bueno amiga te dejo por ahora, estoy contenta hoy aunque haga mucho frío. Te mando un abrazo fuerte, escribime pronto que te extraño mucho. Tu amiga siempre, Paula.