29.8.09

Querida Gaby (continuación)

Acá sigue, no protesten




Contaba que no eran celos de que él estuviera con otra, sino celos de verlo con otra. Era como que le daba miedo por ejemplo entrar al boliche donde trabajaba y verlo demasiado cerca de la piba que atendía la barra, era descubrirlo lo que le daba miedo. ¿Viste la frase “ojos que no ven corazón que no siente”? Bueno, era eso mismo, los celos de ella eran más bien miedo al dolor, a la decepción. Lo resolvió no yendo más. Si ella bailaba con otro en donde él trabajaba parece que él también le hacía escenitas y a Andrea le encantaba bailar, es lo que más le gustó siempre, bueno, así se solucionó todo y siguieron. Igual parece que no fue fácil ese año, porque este pibe estaba medio loquito también, onda que de vez en cuando se escapaba y desaparecía por unos días y Andrea se ponía loca con eso, se peleaban, se separaban y después volvían. Viste como es ella de pasional, por suerte va a una psicóloga, esa que le recomendaste vos, la lacaniana, ¿cómo se llama? No me acuerdo, pero bueno. ¿Sabés por qué te digo lo de la analista?, justo nos sentamos en un bar que está frente a su consultorio, ella me dijo, ahí en la veredita, viste. Nos quedamos un montón charlando. Andrea pidió otra cerveza y yo entonces empecé con las papas fritas. Parece que con la mina está bastante domada digamos, con la psicóloga digo. Sino derrapa, se encierra y no come, solo sale a trabajar. Le agarran esos períodos, además no estaba acostumbrada a tener novio. Andrea siempre hizo lo que quiso, pero cada vez que se enamora piensa que es para siempre y está bien, pero se enamora tan fácil ella de cualquiera que le diga un par de cosas lindas que la verdad, nadie le tenía fé a ese romance, y menos sus amigas esas con las que sale a bailar, la gastaban parece porque estaba enamoradísima. En fin, superaron esas cosas y en Diciembre él dejó el ambiente apestoso y se fue a vivir a lo de Andrea. ¿Sabés qué me olvidaba de contarte? Pasaron la noche de año nuevo juntos, en la casa de los padres de él, que tienen un departamentito por Almagro, esa noche hubo una tormenta muy fuerte, fue un bajón, dice Andrea que la madre de Ariel está medio pirucha, y se estiró la cara que da impresión.
Ahora están con lo del viaje, haciendo pasaportes, visas, Eurailpass y esas cosas que hacen los que van a Europa. Algún día quisiera ir yo con Lalo, pero bueno, ya llegará y te voy a visitar amiga. Por ahora me voy conformando con una semanita en Mar del Plata. Apenas tenga más novedades te escribo
Te mando un abrazo caluroso de verano porteño, allá debe ser todo un hielo, ¡Te quiero amiga! ¡Saludos a Ralf!
Tu amiga siempre, Paula.
PD: ¡Felices Fiestas!