Felices Fiestas
Lexi
Una chica que escribe.
23.12.11
1.12.11
Hombre vertiente
Ayer fuimos con mi hija a ver “Hombre vertiente”.
Me emociona siempre ver espectáculos de gente que fueron mis
compañeros de teatro.
Pero este es especial, porque no es teatro que te sentás y
mirás. Es teatro que puede tocarte.
Me acuerdo que Pichón era diferente en el conservatorio,
capaz todos éramos diferentes pero a él se le notaba que lo que quería era otra
cosa.
El primer espectáculo que ví de ellos fue UORC. Cemento 1986
o 87. Me daba miedo ir, pasaron muchas funciones hasta que me animé, y fui
porque él me dejó verlo desde la cabina del DJ. A partir de ese día fui a todas
las funciones siguientes. Hasta a la filmación de la película, una noche de
mucho frío.
Después de tantos años volver a dejar que me toque el teatro
me da mucha felicidad y compartirla con mi hija más. Una vez adentro me
agarraba la mano, tenía miedo como yo en la primera función de UORC. Hombre
vertiente es como meterte en el sueño de otra persona y que te despierte la
lluvia en la cara, y volver a soñar. Estoy segura de que no va a olvidarse de
este día. Terminamos bailando juntas mojadas entre la gente Aunque como buena
adolescente le de vergüenza su madre.
8.9.11
12.8.11
23.7.11
Algo antiguo, pero siempre vigente...
duele...
Bancarse el dolor sin vergüenza, olerlo, sentirlo, conocerlo, tocarlo, hacerse cargo.
La mayoría de la gente tiene vergüenza del dolor, se esconde, se tapa.
Se lo calma con analgésicos, con curitas, con cerveza, con ansiolíticos, estamos tan acostumbrados a evadir el dolor…
Aunque el dolor sea solo un síntoma siempre, de otra cosa.
Hablar del dolor, escucharlo, nos hace más sabios. Cuando algo duele, es que pasa algo.
La gente cree y confía en la medicina como si fuera una religión, hasta la “prepagan” como un diezmo para tener un mejor lugar en los “hoteles de enfermos” el día que lo necesiten, como en el cielo…
En una época me dediqué a hacer digitopuntura, Shiatsu.
Una vez una amiga me pidió que le hiciera un masaje a un amigo que estaba internado en el Muñiz, casi en las últimas con HIV, veintipico de años. Al tocar su cuerpo mis manos supieron solas que la muerte estaba cerca, su cuerpo fue el primero y el único de los que toqué que tenía una blandura de almohada, una blandura que nunca volví a sentir, entonces aprendí que la tensión es la vida misma.
Que el dolor solo es parte de algo vital, y siendo solo el síntoma de algo, nos enseña sobre nosotros, si lo dejamos libre, sin taparlo. Sentirlo nos hace pensar, nos enseña, si solamente lo calmamos con una pastilla aparecerá otro síntoma diferente hasta que un dia nos demos cuenta o nos enfermemos de algo incurable.
8.6.11
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