30.12.12

salir sola



Salgo. Noche de verano. Fiesta con terraza. Salgo y me digo “quiero coger”. Llevo profilácticos como cuando era pendeja.
Me perfumo, me gusto. Apenas me pinto, hace calor.
Las plataformas me hacen ver como alguien que no soy, alta. shortcito de jean y musculosa blanca.
No hay demasiada gente en la fiesta. Unos pendejos tocan algo de rock.
Tomo caipirinha. Charlo con gente que no conozco, mujeres, hombres. Todos quieren coger.
Un tipo de unos cuarenta se me pone a hablar y me pregunta si me gustan los tipos grandes o los chicos porque él dice que le gustan las pendejas porque le dicen cosas copadas, les hablan bien de su sexo. Me río. Digo que eso lo decimos todas aunque sea mentira. Las quiere casi vírgenes para que crean que él es el mejor. Le digo que eso es puro machismo. No puedo creer que me lo diga, siempre lo supuse. Este no es para mí.
Un pendejo me baila al lado, una vez lo besé en otra fiesta y otra vez por chat me invitó a un telo, le dije que le faltaba un paso anterior y dijo que estaba cansado de la previa,
-entonces pagame, digo, si no querés previa… en fin, otro que no sirve. 
Si los tipos se dieran cuenta de lo fáciles que somos a veces, pienso. No se dan cuenta nunca, toman por caminos escarpados pensando que son piolas. Decadencia.
Por suerte la caipirinha surte efecto, me río más. Bailo, me copa bailar me sale bien, sé que me miran.
Otro se me sienta al lado, me dice que parezco una adolescente. Comenzó la tarea de seducción. Trato de dejarme seducir pero me da gracia el cliché de artista. Los conozco mucho, igual intento escucharlo sin reirme. Se hace el boludo y me toca las piernas, como sin querer, lo dejo pero no sabe. Me dice alguna que otra cosa linda de mi, no alcanza porque se hace el superado. Tomo otra caipirinha, quizás así sea más fácil. No, no es fácil que un tipo mayor de cuarenta encuentre las palabras exactas capaces de seducir. Los pendejos no dicen nada, no les hace falta, están buenos. Los grandes tienen que laburar. Juro que hice todo lo posible pero cuando empieza a hablarme de las parejas compartidas, el sexo grupal… me aburrí. Si intentás seducirme a mí, -¿de qué me hablás? Igual lo dejé seguir hablando y de vez en cuando le sonreía. Me hacía la linda. Prefiero irme sola es más digno. Total siempre hay algún pendejo dispuesto, a mano. Siempre.

25.8.12

CV


Argentina.
Busco trabajo.
Terminé el secundario en el 80, escuela de monjas llena de hijas de milicos. Me fui de intercambio estudiantil apenas terminé. Enero del 81. Omaha, Nebraska. Mercy High school, ahí fui mejor alumna que acá, pero también era de monjas. Aprendí a hablar muy bien en Inglés y a odiar el catolicismo. La gente era bastante cerrada en Estados Unidos pero en la clase de educación física nos llevaban a un Bowling. Un día me anoté todo lo que decía en la puerta de los baños y con esa lista encaré a mis compañeras para saber qué quería decir, murieron de risa. A partir de entonces me quisieron, y descubrí que la risa era un medio de comunicación y de acercamiento. Dí una conferencia para toda la escuela sobre la Argentina, pero no sabía nada de lo que en realidad pasaba en mi país con el maldito proceso militar, así que fue un desastre en mi opinión, para ellos fue estupenda. Imité a las profesoras como había hecho acá, pero en Inglés. Me premiaron después del viaje, puntuación 100/100 en adaptación.
Empecé a estudiar diseño gráfico en la Escuela Panamericana de Arte y diseño de interiores en la Biblioteca de mujeres mientras trabajaba de asistente dental con una tía. Ese fue mi primer trabajo. En el 84 apenas comenzada la democracia mi mamá me anotó en el Conservatorio de Arte dramático, me gustaba actuar. Después de un mes entero de curso de ingreso en el que había mil quinientos aspirantes solo quedamos docientos cincuenta. Abandoné el diseño gráfico y la decoración de interiores después de dos años de carrera. Me enamoré del teatro. Me presenté a castings para musicales a los que nunca entré. Fui compañera de “Los Macocos”, de los “De la Guarda”. Trabajé de moza para pagarme un aborto en el 85. Volví a trabajar de moza en San Bernardo un verano entero. Trabajé en una casa de regalos. Seguí el conservatorio casi hasta cuarto año porque volvieron los antiguos profesores del proceso y me fui. Seguí haciendo teatro en una escuela de San Telmo donde además era recepcionista.
Ahora busco trabajo.
Hice bolos para la tele. Hice teatro under. Después comenzó mi carrera de baby-sitter, de casualidad. Un día en la casa de una amiga dije que me gustaban los bebés y su madre me escuchó, ella era profesora de gimnasia pre parto, me recomendó dos niños de seis meses y ahí fui sin saber nada de niños. Los primeros miré con atención cómo la mamá le cambiaba los pañales y lo bañaba, se aprende fácil si te gusta. Durante quince años cuidé bebés y niños. Aprendí muchas cosas. Es un trabajo que te hace feliz, jugás y te reís. Para mi era como jugar a las muñecas. El más chiquito tenía una semana y llegué hasta quedarme a vivir en la casa de unos niños cuando sus padres se fueron a Europa. Cuidé a los hijos del productor de HighlanderII, familia en la cuál nadie hablaba castellano, así que además fui su traductora cuando viajamos a las cataratas.
Busco trabajo.
Soy masajista de shiatsu (digitopuntura) con diploma expedido por el japonés.
Cuidé muchísimos niños, tengo fotos de todos. Ahora son mis amigos en Factbook. Me fui a vivir sola a los veintiséis, a Boedo, donde nací. Me llamaron de una agencia de baby-sitters para que trabajara para ellas, terminé enseñándoles. Con esos trabajos me fui dos veces a Europa. Trabajé en un kiosco en el Lawn tennis durante un ATP. Nalbandián me robó un sándwich en una de mis idas al baño, cuando volví se lo estaba comiendo. Dejé de hacer teatro y me dediqué a escribir, hice cantidad de talleres.
Di clases de inglés.
Lo que nunca dejé de hacer fue escribir, siempre lo hice desde los 10 años.  Me ayuda a entender, entenderme. Me junté con un artista plástico que resultó ser padre de mi hija. Ahí dejé de trabajar, quería cuidar a mi propia bebé, amaba eso. Escribí una novela con mis diarios. Se llama “Hecha Polvo”.
Antes me enamoraba fácil, ya no.
Escribí una miniserie en el 2005 “Perra” se llamaba, vendimos el libro a Fox Europa pero Suar, que había leído el primer capítulo, se la copió e hizo “Malparida”.
Busco trabajo.
Tengo experiencia en atención al público, fui operadora de emergencias en una prepaga. Fui recepcionista en una escuela de cine. Secretaria y recepcionista en Planeta Juego donde también hacía suplencia de las maestras jardineras. Fui ambientadota del vip en otro ATP del Lawn tennis.
Vendí ropa interior por catálogo.
Me separé hace nueve o diez años.
Busco trabajo.
Si querés cogemos.
Desempleada no pertenecés. Estás afuera del sistema. Stand by. No tenés tema. No te pasa nada. Sos nada.
Limpio mi casa, la pinto, la ordeno, lavo la ropa. Vivo con mi hija. Fui presidenta de la cooperadora de su escuela durante casi dos años.  Dirigí una obra de teatro con los padres. Anoche volví a cuidar un bebé después de mucho tiempo, pensé que no me acordaría, pero es como andar en bicicleta…
Soy proactiva. Simpática. Tengo óptimas referencia, comprobables.
Me gusta trabajar con chicos, adolescentes, me entiendo bien con ellos, salvo con mi hija, pero ese es otro tema.
Busco trabajo. Necesito trabajo. Si sabés de algo…

13.5.12

No te quiero romper el corazòn


El tiene miedo de que me enamore y yo justamente temo no enamorarme.

-No quiero romperte el corazón, –dice.
Y justo es esa frase la que rompe, no el corazón, el viaje, el encanto, el juego.

Sin riesgo no hay adrenalina, el peligro de poner el corazón es lo que da valor a lo que hago, a lo que siento.
¿De qué sirve relacionarse con alguien poniendo solamente el cuerpo? Sin alma, sin jugarme el cuore. Eso ya lo hice y me aburre. Yo sé jugar de verdad, "la histérica" no es lo mío.
Si solo se trata de poner el cuerpo me quedo sola y me masturbo, es siempre más económico. Nada que perder.


Nunca sé lo que puede pasar, es lo que me gusta de este juego.

Cuando no hay riesgo solo hay tibieza…
Cada vez sé más lo que quiero, el problema es que no hay en el mercado.

No quieran conocerme, no soy mejor que lo que escribo, solo soy una mujer, acá estoy solo para escribir, no quiero conocer a nadie.
Estoy un poco harta los que se enamoran de la intensidad de mis personajes y se asustan de lo intenso de mí.
Es así, soy intensa, no te acerques demasiado porque si me enamoro puedo ser yo quién te rompa el corazón a vos.

El amor no es para cobardes.
No quiero ser tu amiga, solo quiero ser tu amante.
Las amantes siempre somos putas copadas, pero a diferencia de lo que creen ellos no nos bancamos cualquiera.
Las cosas no siempre son lo que parecen.

12.5.12

Manuel

 hace un tiempo atrás me escribía esto:

estamos en la cama. traés las porciones de torta que compraste a la salida del cine. prendo la tele y empezamos a charlar sobre lo que vemos mientras la torta empieza a desaparecer con cada cucharada. en much music, están pasando un especial del quilmes rock. divididos tocando. me decís que te gusta mollo. me gusta como lo decís. con la frescura que lo decís. me copa que te guste mollo, cuando tan solo estamos en bolas, en la cama, mirando tele y comiendo torta. ahí se convalida todo y cada uno de los recovecos está porque tiene que estar. las mariposas, los huracanes...

7.3.12

amante de 25 (cap 4)


Tengo su celu y su mail, quedo fascinada con la performance de Marianito.
Amante, porque me ama por un rato, porque solamente nos conocimos para hacer el amor, o el sexo, que me lleva a lo mismo.
Amante es la mejor palabra, habla de amor sin otro compromiso más que amarse por un rato, alguna gente le da un significado peyorativo, mi teoría es que esas son historias de tres, pero los protagonistas son siempre dos.
Los amantes se cuidan, se respetan, tienen códigos secretos. No son amigos.
Jueves 22hs, estoy sola en casa, mando sms
Yo: hola
Él: hola cómo estás?
Yo: bien, vos?
Él: te mando una invitación para chatear x google talk
Otra vez en la PC, viene invitación, me bajo el programita, y ahí está otra vez, chateamos, le cuento que estoy sola y se invita a venir, me encanta. Y me encantaría tener 23, aunque seguro que si así fuera esto esto no estaría sucediendo. Dice que no puede con las de su edad, que son histéricas y los de mi edad están fóbicos o separados y deprimidos o casados.
Me pongo feliz, me cambio, me pinto un poco, me perfumo. Me encanta esperar que venga y canto.
Cuando lo veo en la puerta con la mochila me doy cuenta, no me acordaba de su cara. Es lindo. Yo también sonrío.
Esta vez nos vamos directo a mi habitación, con la música, agua fría, cigarrillos, todo lo necesario para no salir.
Nueva función de sexo a la carta!
–¿Qué querés? Lo que pidas.
Dice que se siente en una porno conmigo, que estoy mas linda que la otra vez. Yo opino que es porque ahora me gusta, cuando lo conocí no sabía si iba a funcionar, que siempre es cada vez mejor.
Suenan Soda, Trainspoting, The Clash, sonamos nosotros. No dejamos de hacer música con el cuerpo.
Dice que quiere que estemos un dia entero juntos con tiempo, y hacernos masajes, que me arregla la PC, tomar vino, el sábado.
–¿Dormimos un poco?
A la mañana le hago el desayuno mientras se baña. Se va a trabajar.
Nos amamos. Aunque sea solo sexo.
Por eso me gusta.






Continuará…

1.12.11

Hombre vertiente


Ayer fuimos con mi hija a ver “Hombre vertiente”.
Me emociona siempre ver espectáculos de gente que fueron mis compañeros de teatro.
Pero este es especial, porque no es teatro que te sentás y mirás. Es teatro que puede tocarte.
Me acuerdo que Pichón era diferente en el conservatorio, capaz todos éramos diferentes pero a él se le notaba que lo que quería era otra cosa.
El primer espectáculo que ví de ellos fue UORC. Cemento 1986 o 87. Me daba miedo ir, pasaron muchas funciones hasta que me animé, y fui porque él me dejó verlo desde la cabina del DJ. A partir de ese día fui a todas las funciones siguientes. Hasta a la filmación de la película, una noche de mucho frío.
Después de tantos años volver a dejar que me toque el teatro me da mucha felicidad y compartirla con mi hija más. Una vez adentro me agarraba la mano, tenía miedo como yo en la primera función de UORC. Hombre vertiente es como meterte en el sueño de otra persona y que te despierte la lluvia en la cara, y volver a soñar. Estoy segura de que no va a olvidarse de este día. Terminamos bailando juntas mojadas entre la gente Aunque como buena adolescente le de vergüenza su madre.


16.10.11

me hicieron este regalo para el día de la madre!



                                                       GRACIAS HIJITUS TE AMO!

23.7.11

Duele


(solo una idea escrita en el subte línea D, entre Tribunales y Congreso de Tucumán)


Bancarse el dolor sin vergüenza, olerlo, sentirlo, conocerlo, tocarlo, hacerse cargo.
La mayoría de la gente tiene vergüenza del dolor, se esconde, se tapa.
Se lo calma con analgésicos, con curitas, con cerveza, con ansiolíticos, estamos tan acostumbrados a evadirlo.
Aunque el dolor sea solo un síntoma siempre, de otra cosa.
Hablar del dolor, escucharlo, nos hace más sabios. Cuando algo duele, es que pasa algo.
La gente cree y confía en la medicina como si fuera una religión, hasta la “prepagan” como un diezmo para tener un mejor lugar en los “hoteles de enfermos” el día que lo necesiten, como en el cielo.
En una época me dediqué a hacer digitopuntura, Shiatsu.
Una vez una amiga me pidió que le hiciera un masaje a un amigo que estaba internado en el Muñiz, casi en las últimas con HIV, veintipico de años. Al tocar su cuerpo mis manos supieron solas que la muerte estaba cerca, su cuerpo fue el primero y el único de los que toqué que tenía una blandura de almohada, una blandura que nunca volví a sentir, entonces aprendí que la tensión es la vida misma.
Que el dolor solo es parte de algo vital, y siendo solo el síntoma de algo, nos enseña sobre nosotros, si lo dejamos libre, sin taparlo. Sentirlo nos hace pensar, nos enseña, si solamente lo calmamos con una pastilla aparecerá otro síntoma diferente hasta que un día nos demos cuenta o nos enfermemos de algo incurable.

28.3.11

Clarín salió con la tapa en blanco.

Por suerte hoy Clarín salió con la tapa en blanco. Hago tiempo en el bar "Manhattan" de Cabildo y La Pampa. Salón fumador. Apenas me siento se me acerca un tipo, de ojos celestes, rubión pero pelado. Andará por los cincuenta. Me sorprende, pensé que venía a pedirme fuego. Me pregunta mirándome a los ojos si soy Graciela, le digo que no y se va disculpándose. Sigue esperando a su cita a ciegas, fumando y mirando por la ventana. Y yo sin un cuaderno para ponerme a escribir... Me pongo a pensar en la época en la que iba a este tipo de citas. Me rio sola. Pobre tipo, me da pena. Está bueno el salón fumador de este bar. Es arriba, todo vidriado, tiene wifi y Tv. Generalmente está en TN, salvo que haya algún partido de algo. Yo hago tiempo, mi hija está en Inglés y la verdad es que no quiero volver a casa para venir otra vez a buscarla. Estamos aprendiendo las dos a que venga sola. A mi también me da miedo aunque esté por cumplir doce porque ella no se anima. Venimos en el subte juntas, la espero acá y volvemos juntas. hasta que esté segura para hacerlo sola. Hoy ya fui a una feria americana donde me compré unas botas rojas de cuero por treinta pesos. Pasé por una peluquería. Me cortó un pelado de túnica por veinticinco pesos. Ahora acá. Miro la esquina. Un hormiguero de gente. No tengo laptop, nunca tuve blackberry. No traje ni libro ni cuaderno porque la acompañé al subte pensando que hoy se animba y venía sola. Por suerte traje los anteojos. El tipo que me confundió con su cita pide la cuenta y se va, parece que lo plantaron. Nunca hay mucha gente acá. Es bastante silencioso aunque esté situado en esta esquina loca de Belgrano. Qué bueno que traje la lapicera. Y que suerte que el Clarín salió con la tapa en blanco, sino no tendría donde escribir todo esto.

29.12.10

2011 año del gato

"Elijo a mis amigos no por la piel u otro arquetipo cualquiera, pero por sus pupilas. Tienen que tener un brillocuestionador y tonalidad inquietante.

No me interesan los buenos de espíritu ni los malos de hábitos.

Me quedo con aquellos que hacen de mí loco y santo.

De estos no quiero respuestas, quiero mi revés. Que me traigan dudas y angustias y aguanten lo que hay de peor en mí. Para eso, sólo siendo locos.

Los quiero santos para que no duden de las diferencias y pidan perdón por las injusticias.

Elijo a mis amigos por la cara limpia y por el alma expuesta. No quiero solamente el hombro o la falda, quiero también su mayor alegría. Amigos que no ríen juntos, no saben sufrir juntos.

Mis amigos son todos así: mitad tontería, mitad seriedad. No quiero risas previsibles ni llantos piadosos. Quiero amigos serios, de aquellos que hacen de la realidad su fuente de aprendizaje, pero que luchan para que la fantasía no desaparezca.

No quiero amigos adultos ni estudiantes. Los quiero mitad infancia y otra mitad vejez. Niños, para que no olviden el valor del viento en el rostro, y viejos, para que nunca tengan prisa.

TENGO AMIGOS PARA SABER QUIEN SOY.

Pues viéndolos locos y santos, tontos y serios, niños y viejos, nunca me olvidaré que la normalidad es una ilusión imbécil."



Oscar Wilde


feliz 2011!

29.8.10

Un abogado de treinta

Quedaron en Cabildo y Juramento. En la salida del subte. Puntuales los dos se encontraron. Se habían conocido el sábado. En la city. Ahora es para mayores de treinta y cinco. Nunca había ido Sandra, pero el sábado una amiga le dijo que estaba bueno, música de los ochentas, rock, lentos. Música bailable en general. Le avisó Susana que estaba lleno de freaks. Pero no pudo evitar sorprenderse con cada personaje de esa noche. Parecía una película de Fellini. Gordas con minis terribles bailando sobre las mesas. Mujeres viejas enfundadas en animal print. Gatos, hombres y mujeres. Bigotudos. De todo. Parecía un zoológico el lugar. Ellas no paraban de reirse ni de bailar. La verdad es que allí adentro eran unas diosas. La música estaba buena. Tomaron caipirinhas.
Cuando se encontraron ella le dijo que tenía miedo de no acordarse de su cara. El pibe no entendió el chiste, y medio se ofendió. Sandra se acordaba de sus manos, de su boca, pero no de su cara. Que se ofendiera ya hablaba un poco de su sentido del humor. Cuando lo vió le pareció lindo. No daba treinta, pero ella tampoco aparentaba cuarenta y cinco. Fueron a una pizzería con lugar para fumadores. La noche era cálida. Linda para caminar. Charlaron. Aquel día solo bailaron, se besaron como locos y él le tocó todo el cuerpo, desesperado. Nunca supo que esa era la fantasía que ella había tenido siempre. Hacía mucho que Sandra quería apretar y transar con alguien en una disco en frente de todos como cuando era chica. Y ese sábado estaba sin querer ni planearlo cumpliéndola. Es que la música la vuelve loca, bailar la transporta y se deja llevar. Solo unas copas de más y bueno… todo parece posible.
El pibe se portaba bastante maduro el jueves, pero se le notaba que estaba caliente, desde el día anterior le decía por celular que quería dormir con ella. Sandra se reía, pero no quería. Dormir con alguien es peor que coger sin onda. Pero eso no da decirlo por teléfono. Se hacía la boluda.
Pidieron una pizza mitad de albahaca y mitad de jamón y morrones. Cerveza. El pibe le preguntaba si quería esto o aquello, demasiado preguntaba se notaba inseguro. En un momento de la nada dice:
¬– Nunca pagué por sexo, Sandra se rió y dijo
– Qué suerte, yo tampoco.
Pero ella sabe que casi siempre cuando alguien enuncia, la negación de adelante desaparece, claro queda como “pagué por sexo”. Ella se rie acordándose de que es muy prejuiciosa. El pibe se le acerca, le toca las piernas, no deja de mirarle las tetas. Repite lo de dormir juntos y le cuenta que al día siguiente tiene que ir a un juzgado, en tribunales, entonces le conviene quedarse a dormir por el centro. Vive en Monte Grande, dice. La verdad es que ella no sabe lo que quiere, todavía no está segura de querer coger siquiera. El sábado era otra cosa, ahora… el sábado ella le dijo que no se iría con él esa noche. Argumenta que vive con sus padres grandes que si no les avisa se mueren de un infarto. Cualquier cosa con tal de ver que onda.
– Vamos viendo, dice.
Camino a la pizzería pasaron por la puerta de un telo. Es donde iba con un novio hace como diez años, el más barato del barrio. El pibe es lindo pero parece medio boludo, la pilotea pero no cree que sea de verdad abogado. Eso sí, habla mucho sin parar le dice que esa una diosa, no para de decirle cosas lindas. Eso la seduce. Toman la segunda jarra de cerveza. De la mano caminando. Vamos viendo se dice ella. El pibe paga pernocte con desayuno… Sadra se ríe, hace años que no va a un telo. Una vez adentro él enciende todas las luces, prende la tele con las pornos, dice que le gusta así. Se lo nota ansioso como desesperado, lejos de pensar en lo que ella quiere. Se desviste y le dice:
– ¿Me la chupás?
Sandra no lo puede creer, dice que no, que capaz más tarde y se ríe. El pibe mira la tele y habla boludeces, la desviste, la toca un poco, apurado. Al instante la está cogiendo como los perros cuando se hacen la paja. Sandra cierra los ojos. Ya no le gusta el olor. Ya se quiere ir. Lo mejor es que acabe rápido.
– ¿Viste? Tomé mucha cerveza para durar más.
– Ah mirá vos…
Entonces empieza a gritarle cosas groseras, le pega, se siente el actor de la película que mira, quiere que ella se la chupe. Sandra lo intenta para que termine de una vez pero le provoca arcadas, trata de pensar en alguien que le guste, pero sigue teniendo arcadas. El quiere acabarle en la boca. Sandra no entiende cómo el no se da cuenta de que a ella no le gusta. Esos juegos son divertidos cuando hay confianza, cuando alguien te gusta. Actúa un orgasmo para que él se apure, viene bien saber actuar…
Termina. Sandra tiene ganas de llorar. Pero es más la bronca que la angustia, se quiere ir. El quiere otra vez. Ella dice que se siente mal, que se quiere ir.
– No me cagues, te dije que vivo re lejos que necesito quedarme por el centro además esto recién empieza.
– Yo te dije que no quería.
– Pero ya pagué, además tengo tanto para darte todavía, hace dos meses que no cojo.
Y empieza a hablar solo. Le pregunta cómo estuvo, qué puntaje le daría ella. Sandra enciende un cigarrillo y él dice que le molesta que no da que fume más.
Ella se queda callada. El pibe sigue hablando solo, no le importa que ella o hable. Dice que todas sus novia lo cagaron le mintieron, lo dejaron. Dice que en sus treinta años cogió con veinte mujeres y le pregunta a ella con cuántos. Sandra dice que hace años llevaba una cuenta. Dice que empezó a coger a los veinte. Y sigue hablando. Ella está cansada. Se da vuelta para dormirse y él la agarra de atrás en cucharita, le sigue hablando fuerte al oído. Pasan cinco minutos en los que Sandra se pregunta qué está haciendo ahí. El quiere poner el despertador a las cinco para coger.
Sandra enciende las luces, todas como le gusta a él. Empieza a vestirse.
– Me voy, dice. – disculpame pero me siento mal.
– ¿Cómo que te vas? ¿estás loca? ¿cómo me vas a dejar así? No se puede quedar uno solo durmiendo en un telo nos tenemos que ir los dos. Solucioname esto me estás cagando, ¿ahora qué hago?
Sandra sigue vistiéndose y no dice nada.
– No hay más conbis a esta hora ¿cómo me voy? Solucioname esto.
– Tomate un colectivo.
– ¡No hay más colectivos a esta hora!
– Es problema tuyo. Tomate un remis.
– No tengo más guita. Me gasté todo y encima no traje la banelco, ¡Pará que me visto! Solucioname esto ahora
– ¿Cuál es el problema la guita? Abajo cambio un billete de cien pesos y te presto cincuenta  ¿está bien?
– No me prestes porque no te los voy a devolver, si no quiero verte más.
– No te preocupes yo tampoco.
Bajan en el ascensor.Silencio de muerte. Sandra cambia su billete con la mina de la caja del telo. En la calle le da uno de cincuenta.
– ¿Para qué lado es la avenida?, pregunta él.
Sandra se va para el otro lado. En la noche linda y oscura. Se va caminando sola a las dos de la mañana. Es su barrio. No tiene miedo. Después de esta noche nada le da miedo.

18.6.10

una cita

Clara se abrigó demás. Hacía frío. La cita la hacía sospechar. No le gustaba encontrarse en un lugar público con él. La ponía nerviosa. Estaba segura de que tendría frío. Aunque ya fuera primavera. Debajo del saco, la remerita negra escotada. Pensó que le hacía las tetas más grandes. Su marido se las miraba cuando la usaba. Pocas veces sentía que él la miraba. Manuel sí. Siempre. Clara no entendía que la hubiera citado en semejante lugar. “Zoo 15 hs selva subtropical.” Ese había sido el mensaje de texto. A ella le daba miedo que los vieran. ¿Quién podía ir al zoológico a esa hora? Su marido era visitador médico, el zoológico no era su zona, pero podía estar en cualquier lado.
La selva subtropical antes era la jaula de las fieras, la parte de adentro, no tenía acceso el público.
Clara llegó a las tres menos cuarto. Siempre llegaba temprano, le daba rabia. Caminó un rato por el parque. Hacía frío. Se sentó en un banco frente al lago y sacó su espejito con aumento para revisar el maquillaje. No usaba demasiado. Retocó el brillo de los labios. Los amantes no usan ni mucho maquillaje ni perfume. Deja rastros. La mujer de Manuel es muy celosa pensó. Lo llama todo el tiempo. Ricardo, en cambio, no se da cuenta de nada. Nunca antes había estado en la selva subtropical. Cuando por fin entró se dio cuenta del cambio del clima y la temperatura. Calor. Humedad. El ruido de los pájaros era ensordecedor. Cascadas artificiales. Lo vió. Alejado de la puerta. Cruzaron miradas y sonrisas. El, saco y camisa bastante abierta. Clara se desabrigó enseguida. Dejó ver su escote. No había mucha gente. Tampoco estaba vacío. El día era nublado y frío.
-Hola nena.
-Hola.
Manuel la besó apasionado, como si fueran adolescentes. Al mismo tiempo su mano se deslizaba por la cola de Clara. Escondidos entre la gente.
-¿Por qué acá Manu?
-Quería estar con gente, en público.
A Clara no le gustaba que la vieran. Se escondía. Después de todo ¿Cómo estar segura de que nadie los conociera? Algunas madres con niños. Algunas mucamas con cochecitos. Chicos que gritaban y corrían alrededor.
Manuel le decía cosas al oído y Clara se ruborizaba. Caminaron a una zona oscura. El hogar de los murciélagos. Manuel subió una mano por debajo de la pollera descubriendo las piernas. Eran medias que no llegaban hasta arriba. Podía tocarle la piel. Tuvo una erección inmediata. Clara se rió nerviosa. Miedo. Vergüenza. Manuel la arrinconó contra un vidrio húmedo. Ella se zafaba. Su boca decía no. Su cuerpo sí. Eso a él lo volvía loco.
-Dale hagámoslo acá, ¿si?
-No.
La mano de Manuel ya estaba debajo de la bombacha, sintiendo su humedad.
-No Manu, vamos a un telo…
-Dale mala, si te gusta…
En ese momento se escuchó un murmullo creciente seguido de gritos. Una horda de guardapolvos blancos entraron corriendo seguidos de dos maestras gordas. Apenas los vió Clara se acomodó la ropa.
-Vamos a otro lado Manu, yo también quiero, pero acá no da.
-Acá Clarita, quiero acá. Me calienta que nos puedan ver. Me calentás mucho, ¿no ves?
- Estás loco, me muero de vergüenza.
-No mi amor, te va a encantar…
Caminaron despacio. Miraron los pájaros. Actuaban. Jugaban a ser novios. Un grupito de chicos los vió y cuchichearon al tiempo que los señalaban. Clara se ruborizó. Manuel reía y mascaba chicle. Siempre de mentol. El pelo le caía sobre la cara de costado y se lo soplaba. Siempre olía bien.
-¿Nos vamos Manu? Estoy incómoda…
-No mamita ya se van los chicos, ¿ves? Quiero cogerte acá adentro.
La última frase se la dijo en el oído. A veces pensaba que no era él. La adrenalina, el vértigo de encontrarse a escondidas quizás. Manuel era divertido. Siempre de buen humor. Tal vez Ricardo también fuera así cuando no estaba con ella.
Pasó casi media hora hasta que los escolares emprendieron la partida. No quedó nadie más que ellos. Clara y Manuel parados en un puente colgante de madera. En medio de la selva subtropical. El dejó el saco sobre su laptop, en el suelo junto con las cosas de ella. Al mismo tiempo le levantaba la pollera de lana. La visión de su culo perfecto lo turbó por un momento. Enseguida se estaba poniendo un forro. Corriéndole la tirita de la ropa interior húmeda. Ella seguía diciendo que no. Sabía que a esa velocidad no le iba a gustar. Manuel la apoyó sobre la baranda del puente y la penetró por detrás mientras con las manos le sostenía las tetas. Todo terminó rápido. Minutos apenas en los que Clara no dejó de mirar la puerta. Manuel quedó temblando después de un grito, que con el ruido de las aves, apenas se escuchó. Clara se acomodó rápido la ropa. Se alejó hacia la puerta. Una vez afuera volvió a arreglarse el maquillaje con el espejito de aumento. Al rato salió Manuel, sonriendo.
-¿Sos mi puta?, le preguntó cuando se despedían.
-Si , claro.
Se besaron. El salió por la puerta de Las Heras, sonriendo. Ella por la de Libertador. Mientras subía a un taxi leyó el mensaje de texto que decía: “beso diosa.” Después de borrarlo prendió un cigarrillo.

8.6.10

este blog tiene vida propia, se me fue de las manos...
eso es lo que le tiene que pasar a mis personajes... me dicen.