Atrás de la risa algo escondido casi siempre.
Los gemidos salen de mi cuerpo y los escucho como si fueran de otra persona, no parecen salir de mi boca.Unas manos me recorren el cuerpo y me despiertan como si estuviera soñando, pero no estoy soñando me estoy despertando. El mejor de los amaneceres, despertar de caricias calientes.
Ya hay luz afuera aunque esta nublado. Los cuerpos funcionan solos sin conciencia, es apenas instinto animal y ellos deciden los pasos a seguir. Los cuerpos se ondulan y se tensan en perfecta sincronicidad. Las respiraciones se apuran sin remedio. El intercambio de saliva, finalmente el punto de encuentro.
Acontece el primer milagro, mi cuerpo que recibe a otro cuerpo y se siente tan bien. Se atraviesan paredes, se abren puertas y ventanas. El aroma es el mejor, insuperable. El gusto del sudor.
El equilibrismo es humano, el balanceo también. la extensión de la piel que en ocasiones parece infinita ahora casi no alcanza para abarcar el deseo. Los extremos no alcanzan.
No se que quiere mi cuerpo, funciona sin mi permiso hasta recibir el fluido sagrado, el principio de la vida. En los tiempos que corren también podría llamarse el principio de la muerte.
1.6.19
1.7.13
LOS MONSTRUOS EXISTEN.
Cuando
estaba de novia con el padre de mi hija él trabajaba en “La Nave Jungla”, era
el encargado y había una chica en la barra que siempre le hablaba al oído, a mi
me ponía muy nerviosa. Hasta escribí un cuento sobre eso. Mi fantasía más
macabra que era entrar al boliche y verlo besándola. Lo que más podía
dolerme en el mundo, me acuerdo. La traición. A él también le daba celos verme bailar con
otros, a mi me gusta tanto bailar. Decidimos que yo me iba al CODO y
él cuando salía de La Nave venía a casa. Nunca se cumplió esa fantasía, por
suerte. Estábamos muy enamorados.
Pasó el
tiempo, dieciséis años pasaron de esa historia.
Hace dos
meses, después de un largo tiempo de que nadie me gustara, puse mis ojos en uno
que trabaja en la puerta de un lugar al que a veces voy. Mucho tiempo que nadie me despertaba algún deseo. Me gustó y me daba bola
pero tiene novia, me dice alguien, ok. Por un tiempo no le doy bola, pero él
si me decía cosas todo el tiempo. Un día dije
basta y me quedé a su lado hasta que me besó, mucho me besó, tanto que me
alcanzó, no quería coger en el auto con los besos era suficiente.
La siguiente
vez que nos encontramos me acompaña al auto, me besa mucho contra una pared en la vereda y me quiere coger en el
auto, otra vez le digo que no, a mi no me hace falta coger ahí, tengo
una casa, llamame y vení un día si querés. Pero él vive en la casa de su mujer.
Un par de
semanas después llego al bar, son las tres de la
mañana porque vengo de cuidar un niño, soy baby sitter. El chico me besa en la
boca delante de todos, me agarra en la pista y me besa contra una pared como
loco, desesperado, me quiere coger en el baño, entramos pero yo no quiero ahí. Le
digo que lo espero y que vayamos a mi casa cuando termine, no quiere, dice que
no sabe a qué hora sale. Yo en el baño no quiero. Viene a
casa esa noche y por fin lo hacemos, mucho deseo. Estuvo bien al menos para mí la primera vez nunca es la mejor.
Después de
unas semanas me lo vuelvo a y apenas me saluda y no me da
bola. ¿Qué pasó con toda esa adrenalina?
Se le pasó, se sacó las ganas con una vez. A mi con una vez me vienen
las ganas, las mujeres somos así.
Bailo como una loca, porque me gusta, para mi bailar es mejor que
coger. Siempre fue así. Charlamos un rato de boludeces, compartimos un vino. En
un momento que me alejo se le acerca una gorda que toda la noche lo estuvo
mirando y se besan. Se tocan.
Qué dolor,
me salen las lágrimas, no quiero llorar pero me duele y no puedo evitar el
llanto.
Y lo primero que viene a mi mente es aquella fantasía macabra del pasado que vuelve a mi cuerpo como un
embrujo, la sensación de sentirme traicionada, verlo adelante mío besando a otra, aunque no me importe él,
aunque no lo ame. El ego se me vuelve chiquitito y me quiero ir corriendo, pero está en la puerta besándose con ella. Me da mucha vergüenza, no quiero
llorar, entonces bailo otra vez mientras lloro bailo para sacarme el demonio de
adentro hasta que me voy, él me agarra la mano y abre, no me acuerdo si me saludó, ya no importa.
Lo importante es mi dolor que me devuelve a la caparazón otra vez. Cruzo corriendo
hasta mi auto y me voy llorando y me duermo llorando y me despierto llorando. Es
mi dolor, mi fantasía antigua de monstruos que de repente se volvió realidad.
25.3.13
¿Alcanzan los besos?
Los besos
me ponen a funcionar el cuerpo. A mi me alcanzan como cuando era vírgen.
Siempre digo que bailar me gusta tanto como coger, a veces más porque no hay
decepciones. Todo cambia día a día sin que me dé cuenta. Lo que antes era amor…
y me viene a la cabeza el tema de Sumo. Mientras él me besa apasionado,
comiéndome la boca. El tiempo pasa nos vamos poniendo tecnos. Pero el pelado se
murió mucho antes de llegar a los cuarenta. No sabía que de repente hay una
edad en la que volvés a sentir como adolecente. Tuvo una visión bastante clara
pero se fue antes de llegar.
Yo te digo
que si me besa alguien que me gusta me alcanza, me delira. Solo eso me alcanza
para revivir, soy yo. No sé si les pasa a todas las mujeres, antes me lo
preguntaba. Ya no me importa. Soy yo.
Y esa
sensación de “antes de” de preparación. Esa previa, ya no es “la previa” es
solo eso, comunicación.
Besame
besame besame! Da la vuelta y besame. Entonces cuando él quiere hurgar en mi
cuerpo yo no quiero más, porque tiene compromisos anteriores, porque no me
quiero enrrollar más, porque me alcanza con los besos.
30.12.12
salir sola
Salgo.
Noche de verano. Fiesta con terraza. Salgo y me
digo “quiero coger”. Llevo profilácticos como cuando era pendeja.
Me perfumo,
me gusto. Apenas me pinto, hace calor.
Las
plataformas me hacen ver como alguien que no soy, alta. shortcito de jean y musculosa blanca.
No hay
demasiada gente en la fiesta. Unos pendejos tocan algo de rock.
Tomo
caipirinha. Charlo con gente que no conozco, mujeres, hombres. Todos quieren
coger.
Un tipo de
unos cuarenta se me pone a hablar y me pregunta si me gustan los tipos grandes
o los chicos porque él dice que le gustan las pendejas porque le dicen cosas
copadas, les hablan bien de su sexo. Me río. Digo que eso lo decimos todas
aunque sea mentira. Las quiere casi vírgenes para que crean que él es el mejor.
Le digo que eso es puro machismo. No puedo creer que me lo diga, siempre lo
supuse. Este no es para mí.
Un pendejo
me baila al lado, una vez lo besé en otra fiesta y otra vez por chat me invitó
a un telo, le dije que le faltaba un paso anterior y dijo que estaba cansado de
la previa,
-entonces
pagame, digo, si no querés previa… en fin, otro que no
sirve.
Si los tipos se dieran cuenta de lo fáciles que somos a veces, pienso.
No se dan cuenta nunca, toman por caminos escarpados pensando que son piolas.
Decadencia.
Por suerte
la caipirinha surte efecto, me río más. Bailo, me copa bailar me sale bien, sé
que me miran.
Otro se me
sienta al lado, me dice que parezco una adolescente. Comenzó la tarea de
seducción. Trato de dejarme seducir pero me da gracia el cliché de artista. Los
conozco mucho, igual intento escucharlo sin reirme. Se hace el boludo y me toca
las piernas, como sin querer, lo dejo pero no sabe. Me dice alguna que otra
cosa linda de mi, no alcanza porque se hace el superado. Tomo otra caipirinha,
quizás así sea más fácil. No, no es fácil que un tipo mayor de cuarenta
encuentre las palabras exactas capaces de seducir. Los pendejos no dicen nada,
no les hace falta, están buenos. Los grandes tienen que laburar. Juro que hice
todo lo posible pero cuando empieza a hablarme de las parejas compartidas, el
sexo grupal… me aburrí. Si intentás seducirme a mí, -¿de qué me hablás? Igual
lo dejé seguir hablando y de vez en cuando le sonreía. Me hacía la linda.
Prefiero irme sola es más digno. Total siempre hay algún pendejo dispuesto, a
mano. Siempre.
25.8.12
CV
Argentina.
Busco
trabajo.
Terminé el
secundario en el 80, escuela de monjas llena de hijas de milicos. Me fui de
intercambio estudiantil apenas terminé. Enero del 81. Omaha, Nebraska. Mercy
High school, ahí fui mejor alumna que acá, pero también era de monjas.
Aprendí a hablar muy bien en Inglés y a
odiar el catolicismo. La gente era bastante cerrada en Estados Unidos pero en
la clase de educación física nos llevaban a un Bowling. Un día me anoté todo lo
que decía en la puerta de los baños y con esa lista encaré a mis compañeras
para saber qué quería decir, murieron de risa. A partir de entonces me
quisieron, y descubrí que la risa era un medio de comunicación y de acercamiento.
Dí una conferencia para toda la escuela sobre la Argentina, pero no sabía nada
de lo que en realidad pasaba en mi país con el maldito proceso militar, así que
fue un desastre en mi opinión, para ellos fue estupenda. Imité a las profesoras
como había hecho acá, pero en Inglés. Me premiaron después del viaje,
puntuación 100/100 en adaptación.
Empecé a
estudiar diseño gráfico en la Escuela Panamericana de Arte y diseño de
interiores en la Biblioteca de mujeres mientras trabajaba de asistente dental
con una tía. Ese fue mi primer trabajo. En el 84 apenas comenzada la democracia
mi mamá me anotó en el Conservatorio de Arte dramático, me gustaba actuar.
Después de un mes entero de curso de ingreso en el que había mil quinientos
aspirantes solo quedamos docientos cincuenta. Abandoné el diseño gráfico y la
decoración de interiores después de dos años de carrera. Me enamoré del teatro.
Me presenté a castings para musicales a los que nunca entré. Fui compañera de
“Los Macocos”, de los “De la Guarda”. Trabajé de moza para pagarme un aborto en
el 85. Volví a trabajar de moza en San Bernardo un verano entero. Trabajé en
una casa de regalos. Seguí el conservatorio casi hasta cuarto año porque
volvieron los antiguos profesores del proceso y me fui. Seguí haciendo teatro
en una escuela de San Telmo donde además era recepcionista.
Ahora busco
trabajo.
Hice bolos
para la tele. Hice teatro under. Después comenzó mi carrera de baby-sitter, de
casualidad. Un día en la casa de una amiga dije que me gustaban los bebés y su
madre me escuchó, ella era profesora de gimnasia pre parto, me recomendó dos
niños de seis meses y ahí fui sin saber nada de niños. Los primeros miré con
atención cómo la mamá le cambiaba los pañales y lo bañaba, se aprende fácil si
te gusta. Durante quince años cuidé bebés y niños. Aprendí muchas cosas. Es un
trabajo que te hace feliz, jugás y te reís. Para mi era como jugar a las
muñecas. El más chiquito tenía una semana y llegué hasta quedarme a vivir en la
casa de unos niños cuando sus padres se fueron a Europa. Cuidé a los hijos del
productor de HighlanderII, familia en la cuál nadie hablaba castellano, así que
además fui su traductora cuando viajamos a las cataratas.
Busco
trabajo.
Soy
masajista de shiatsu (digitopuntura) con diploma expedido por el japonés.
Cuidé muchísimos
niños, tengo fotos de todos. Ahora son mis amigos en Factbook. Me fui a vivir
sola a los veintiséis, a Boedo, donde nací. Me llamaron de una agencia de
baby-sitters para que trabajara para ellas, terminé enseñándoles. Con esos
trabajos me fui dos veces a Europa. Trabajé en un kiosco en el Lawn tennis
durante un ATP. Nalbandián me robó un sándwich en una de mis idas al baño,
cuando volví se lo estaba comiendo. Dejé de hacer teatro y me dediqué a
escribir, hice cantidad de talleres.
Di clases
de inglés.
Lo que
nunca dejé de hacer fue escribir, siempre lo hice desde los 10 años. Me ayuda a entender, entenderme. Me junté con
un artista plástico que resultó ser padre de mi hija. Ahí dejé de trabajar,
quería cuidar a mi propia bebé, amaba eso. Escribí una novela con mis diarios.
Se llama “Hecha Polvo”.
Antes me
enamoraba fácil, ya no.
Escribí una
miniserie en el 2005 “Perra” se llamaba, vendimos el libro a Fox Europa pero
Suar, que había leído el primer capítulo, se la copió e hizo “Malparida”.
Busco
trabajo.
Tengo
experiencia en atención al público, fui operadora de emergencias en una
prepaga. Fui recepcionista en una escuela de cine. Secretaria y recepcionista
en Planeta Juego donde también hacía suplencia de las maestras jardineras. Fui
ambientadota del vip en otro ATP del Lawn tennis.
Vendí ropa
interior por catálogo.
Me separé
hace nueve o diez años.
Busco trabajo.
Si querés
cogemos.
Desempleada
no pertenecés. Estás afuera del sistema. Stand by. No tenés tema. No te pasa
nada. Sos nada.
Limpio mi
casa, la pinto, la ordeno, lavo la ropa. Vivo con mi hija. Fui presidenta de la
cooperadora de su escuela durante casi dos años. Dirigí una obra de teatro con los padres.
Anoche volví a cuidar un bebé después de mucho tiempo, pensé que no me
acordaría, pero es como andar en bicicleta…
Soy
proactiva. Simpática. Tengo óptimas referencia, comprobables.
Me gusta
trabajar con chicos, adolescentes, me entiendo bien con ellos, salvo con mi
hija, pero ese es otro tema.
Busco
trabajo. Necesito trabajo. Si sabés de algo…
13.5.12
No te quiero romper el corazòn
El tiene miedo de que me enamore y yo justamente temo no enamorarme.
-No quiero romperte el corazón, –dice.
Y justo es esa frase la que rompe, no el corazón, el viaje, el encanto,
el juego.
Sin riesgo no hay adrenalina, el peligro de poner el corazón es lo que
da valor a lo que hago, a lo que siento.
¿De qué sirve relacionarse con alguien poniendo solamente el cuerpo? Sin
alma, sin jugarme el cuore. Eso ya lo hice y me aburre. Yo sé jugar de verdad,
"la histérica" no es lo mío.
Si solo se trata de poner el cuerpo me quedo sola y me masturbo, es
siempre más económico. Nada que perder.
Nunca sé lo que puede pasar,
es lo que me gusta de este juego.
Cuando no hay riesgo solo hay tibieza…
Cada vez sé más lo que quiero, el problema es que no hay en el mercado.
No quieran conocerme, no soy mejor que lo que escribo, solo soy una
mujer, acá estoy solo para escribir, no quiero conocer a nadie.
Estoy un poco harta los que se enamoran de la intensidad de mis
personajes y se asustan de lo intenso de mí.
Es así, soy intensa, no te acerques demasiado porque si me enamoro puedo
ser yo quién te rompa el corazón a vos.
El amor no es para cobardes.
No quiero ser tu amiga, solo quiero ser tu amante.
Las amantes siempre somos putas copadas, pero a diferencia de lo que
creen ellos no nos bancamos cualquiera.
Las cosas no siempre son lo que parecen.
12.5.12
Manuel
hace un tiempo atrás me escribía esto:
estamos en la cama.
traés las porciones de torta que compraste a la salida del cine.
prendo la tele y empezamos a charlar sobre lo que vemos mientras la torta
empieza a desaparecer con cada cucharada.
en much music, están pasando un especial del quilmes rock. divididos
tocando.
me decís que te gusta mollo.
me gusta como lo decís. con la frescura que lo decís.
me copa que te guste mollo, cuando tan solo estamos en bolas, en la cama,
mirando tele
y comiendo torta.
ahí se convalida todo y cada uno de los recovecos está porque tiene que
estar.
las mariposas, los huracanes...
7.3.12
amante de 25 (cap 4)
Tengo su celu y su mail, quedo fascinada con la performance de Marianito.
Amante, porque me ama por un rato, porque solamente nos conocimos para hacer el amor, o el sexo, que me lleva a lo mismo.
Amante es la mejor palabra, habla de amor sin otro compromiso más que amarse por un rato, alguna gente le da un significado peyorativo, mi teoría es que esas son historias de tres, pero los protagonistas son siempre dos.
Los amantes se cuidan, se respetan, tienen códigos secretos. No son amigos.
Jueves 22hs, estoy sola en casa, mando sms
Yo: hola
Él: hola cómo estás?
Yo: bien, vos?
Él: te mando una invitación para chatear x google talk
Otra vez en la PC, viene invitación, me bajo el programita, y ahí está otra vez, chateamos, le cuento que estoy sola y se invita a venir, me encanta. Y me encantaría tener 23, aunque seguro que si así fuera esto esto no estaría sucediendo. Dice que no puede con las de su edad, que son histéricas y los de mi edad están fóbicos o separados y deprimidos o casados.
Me pongo feliz, me cambio, me pinto un poco, me perfumo. Me encanta esperar que venga y canto.
Cuando lo veo en la puerta con la mochila me doy cuenta, no me acordaba de su cara. Es lindo. Yo también sonrío.
Esta vez nos vamos directo a mi habitación, con la música, agua fría, cigarrillos, todo lo necesario para no salir.
Nueva función de sexo a la carta!
–¿Qué querés? Lo que pidas.
Dice que se siente en una porno conmigo, que estoy mas linda que la otra vez. Yo opino que es porque ahora me gusta, cuando lo conocí no sabía si iba a funcionar, que siempre es cada vez mejor.
Suenan Soda, Trainspoting, The Clash, sonamos nosotros. No dejamos de hacer música con el cuerpo.
Dice que quiere que estemos un dia entero juntos con tiempo, y hacernos masajes, que me arregla la PC, tomar vino, el sábado.
–¿Dormimos un poco?
A la mañana le hago el desayuno mientras se baña. Se va a trabajar.
Nos amamos. Aunque sea solo sexo.
Por eso me gusta.
Continuará…
23.12.11
1.12.11
Hombre vertiente
Ayer fuimos con mi hija a ver “Hombre vertiente”.
Me emociona siempre ver espectáculos de gente que fueron mis
compañeros de teatro.
Pero este es especial, porque no es teatro que te sentás y
mirás. Es teatro que puede tocarte.
Me acuerdo que Pichón era diferente en el conservatorio,
capaz todos éramos diferentes pero a él se le notaba que lo que quería era otra
cosa.
El primer espectáculo que ví de ellos fue UORC. Cemento 1986
o 87. Me daba miedo ir, pasaron muchas funciones hasta que me animé, y fui
porque él me dejó verlo desde la cabina del DJ. A partir de ese día fui a todas
las funciones siguientes. Hasta a la filmación de la película, una noche de
mucho frío.
Después de tantos años volver a dejar que me toque el teatro
me da mucha felicidad y compartirla con mi hija más. Una vez adentro me
agarraba la mano, tenía miedo como yo en la primera función de UORC. Hombre
vertiente es como meterte en el sueño de otra persona y que te despierte la
lluvia en la cara, y volver a soñar. Estoy segura de que no va a olvidarse de
este día. Terminamos bailando juntas mojadas entre la gente Aunque como buena
adolescente le de vergüenza su madre.
16.10.11
8.9.11
12.8.11
23.7.11
Duele
Bancarse el dolor sin vergüenza, olerlo, sentirlo, conocerlo, tocarlo, hacerse cargo.
La mayoría de la gente tiene vergüenza del dolor, se esconde, se tapa.
Se lo calma con analgésicos, con curitas, con cerveza, con ansiolíticos, estamos tan acostumbrados a evadirlo.
Aunque el dolor sea solo un síntoma siempre, de otra cosa.
Hablar del dolor, escucharlo, nos hace más sabios. Cuando algo duele, es que pasa algo.
La gente cree y confía en la medicina como si fuera una religión, hasta la “prepagan” como un diezmo para tener un mejor lugar en los “hoteles de enfermos” el día que lo necesiten, como en el cielo.
En una época me dediqué a hacer digitopuntura, Shiatsu.
Una vez una amiga me pidió que le hiciera un masaje a un amigo que estaba internado en el Muñiz, casi en las últimas con HIV, veintipico de años. Al tocar su cuerpo mis manos supieron solas que la muerte estaba cerca, su cuerpo fue el primero y el único de los que toqué que tenía una blandura de almohada, una blandura que nunca volví a sentir, entonces aprendí que la tensión es la vida misma.
Que el dolor solo es parte de algo vital, y siendo solo el síntoma de algo, nos enseña sobre nosotros, si lo dejamos libre, sin taparlo. Sentirlo nos hace pensar, nos enseña, si solamente lo calmamos con una pastilla aparecerá otro síntoma diferente hasta que un día nos demos cuenta o nos enfermemos de algo incurable.
1.5.11
28.3.11
Clarín salió con la tapa en blanco.
Por suerte hoy Clarín salió con la tapa en blanco. Hago tiempo en el bar "Manhattan" de Cabildo y La Pampa. Salón fumador. Apenas me siento se me acerca un tipo, de ojos celestes, rubión pero pelado. Andará por los cincuenta. Me sorprende, pensé que venía a pedirme fuego. Me pregunta mirándome a los ojos si soy Graciela, le digo que no y se va disculpándose. Sigue esperando a su cita a ciegas, fumando y mirando por la ventana. Y yo sin un cuaderno para ponerme a escribir... Me pongo a pensar en la época en la que iba a este tipo de citas. Me rio sola. Pobre tipo, me da pena. Está bueno el salón fumador de este bar. Es arriba, todo vidriado, tiene wifi y Tv. Generalmente está en TN, salvo que haya algún partido de algo. Yo hago tiempo, mi hija está en Inglés y la verdad es que no quiero volver a casa para venir otra vez a buscarla. Estamos aprendiendo las dos a que venga sola. A mi también me da miedo aunque esté por cumplir doce porque ella no se anima. Venimos en el subte juntas, la espero acá y volvemos juntas. hasta que esté segura para hacerlo sola. Hoy ya fui a una feria americana donde me compré unas botas rojas de cuero por treinta pesos. Pasé por una peluquería. Me cortó un pelado de túnica por veinticinco pesos. Ahora acá. Miro la esquina. Un hormiguero de gente. No tengo laptop, nunca tuve blackberry. No traje ni libro ni cuaderno porque la acompañé al subte pensando que hoy se animba y venía sola. Por suerte traje los anteojos. El tipo que me confundió con su cita pide la cuenta y se va, parece que lo plantaron. Nunca hay mucha gente acá. Es bastante silencioso aunque esté situado en esta esquina loca de Belgrano. Qué bueno que traje la lapicera. Y que suerte que el Clarín salió con la tapa en blanco, sino no tendría donde escribir todo esto.
29.12.10
2011 año del gato
"Elijo a mis amigos no por la piel u otro arquetipo cualquiera, pero por sus pupilas. Tienen que tener un brillocuestionador y tonalidad inquietante.
No me interesan los buenos de espíritu ni los malos de hábitos.
Me quedo con aquellos que hacen de mí loco y santo.
De estos no quiero respuestas, quiero mi revés. Que me traigan dudas y angustias y aguanten lo que hay de peor en mí. Para eso, sólo siendo locos.
Los quiero santos para que no duden de las diferencias y pidan perdón por las injusticias.
Elijo a mis amigos por la cara limpia y por el alma expuesta. No quiero solamente el hombro o la falda, quiero también su mayor alegría. Amigos que no ríen juntos, no saben sufrir juntos.
Mis amigos son todos así: mitad tontería, mitad seriedad. No quiero risas previsibles ni llantos piadosos. Quiero amigos serios, de aquellos que hacen de la realidad su fuente de aprendizaje, pero que luchan para que la fantasía no desaparezca.
No quiero amigos adultos ni estudiantes. Los quiero mitad infancia y otra mitad vejez. Niños, para que no olviden el valor del viento en el rostro, y viejos, para que nunca tengan prisa.
TENGO AMIGOS PARA SABER QUIEN SOY.
Pues viéndolos locos y santos, tontos y serios, niños y viejos, nunca me olvidaré que la normalidad es una ilusión imbécil."
Oscar Wilde
feliz 2011!
No me interesan los buenos de espíritu ni los malos de hábitos.
Me quedo con aquellos que hacen de mí loco y santo.
De estos no quiero respuestas, quiero mi revés. Que me traigan dudas y angustias y aguanten lo que hay de peor en mí. Para eso, sólo siendo locos.
Los quiero santos para que no duden de las diferencias y pidan perdón por las injusticias.
Elijo a mis amigos por la cara limpia y por el alma expuesta. No quiero solamente el hombro o la falda, quiero también su mayor alegría. Amigos que no ríen juntos, no saben sufrir juntos.
Mis amigos son todos así: mitad tontería, mitad seriedad. No quiero risas previsibles ni llantos piadosos. Quiero amigos serios, de aquellos que hacen de la realidad su fuente de aprendizaje, pero que luchan para que la fantasía no desaparezca.
No quiero amigos adultos ni estudiantes. Los quiero mitad infancia y otra mitad vejez. Niños, para que no olviden el valor del viento en el rostro, y viejos, para que nunca tengan prisa.
TENGO AMIGOS PARA SABER QUIEN SOY.
Pues viéndolos locos y santos, tontos y serios, niños y viejos, nunca me olvidaré que la normalidad es una ilusión imbécil."
Oscar Wilde
feliz 2011!
29.8.10
Un abogado de treinta
Quedaron en Cabildo y Juramento. En la salida del subte. Puntuales los dos se encontraron. Se habían conocido el sábado. En la city. Ahora es para mayores de treinta y cinco. Nunca había ido Sandra, pero el sábado una amiga le dijo que estaba bueno, música de los ochentas, rock, lentos. Música bailable en general. Le avisó Susana que estaba lleno de freaks. Pero no pudo evitar sorprenderse con cada personaje de esa noche. Parecía una película de Fellini. Gordas con minis terribles bailando sobre las mesas. Mujeres viejas enfundadas en animal print. Gatos, hombres y mujeres. Bigotudos. De todo. Parecía un zoológico el lugar. Ellas no paraban de reirse ni de bailar. La verdad es que allí adentro eran unas diosas. La música estaba buena. Tomaron caipirinhas.
Cuando se encontraron ella le dijo que tenía miedo de no acordarse de su cara. El pibe no entendió el chiste, y medio se ofendió. Sandra se acordaba de sus manos, de su boca, pero no de su cara. Que se ofendiera ya hablaba un poco de su sentido del humor. Cuando lo vió le pareció lindo. No daba treinta, pero ella tampoco aparentaba cuarenta y cinco. Fueron a una pizzería con lugar para fumadores. La noche era cálida. Linda para caminar. Charlaron. Aquel día solo bailaron, se besaron como locos y él le tocó todo el cuerpo, desesperado. Nunca supo que esa era la fantasía que ella había tenido siempre. Hacía mucho que Sandra quería apretar y transar con alguien en una disco en frente de todos como cuando era chica. Y ese sábado estaba sin querer ni planearlo cumpliéndola. Es que la música la vuelve loca, bailar la transporta y se deja llevar. Solo unas copas de más y bueno… todo parece posible.
El pibe se portaba bastante maduro el jueves, pero se le notaba que estaba caliente, desde el día anterior le decía por celular que quería dormir con ella. Sandra se reía, pero no quería. Dormir con alguien es peor que coger sin onda. Pero eso no da decirlo por teléfono. Se hacía la boluda.
Pidieron una pizza mitad de albahaca y mitad de jamón y morrones. Cerveza. El pibe le preguntaba si quería esto o aquello, demasiado preguntaba se notaba inseguro. En un momento de la nada dice:
¬– Nunca pagué por sexo, Sandra se rió y dijo
– Qué suerte, yo tampoco.
Pero ella sabe que casi siempre cuando alguien enuncia, la negación de adelante desaparece, claro queda como “pagué por sexo”. Ella se rie acordándose de que es muy prejuiciosa. El pibe se le acerca, le toca las piernas, no deja de mirarle las tetas. Repite lo de dormir juntos y le cuenta que al día siguiente tiene que ir a un juzgado, en tribunales, entonces le conviene quedarse a dormir por el centro. Vive en Monte Grande, dice. La verdad es que ella no sabe lo que quiere, todavía no está segura de querer coger siquiera. El sábado era otra cosa, ahora… el sábado ella le dijo que no se iría con él esa noche. Argumenta que vive con sus padres grandes que si no les avisa se mueren de un infarto. Cualquier cosa con tal de ver que onda.
– Vamos viendo, dice.
Camino a la pizzería pasaron por la puerta de un telo. Es donde iba con un novio hace como diez años, el más barato del barrio. El pibe es lindo pero parece medio boludo, la pilotea pero no cree que sea de verdad abogado. Eso sí, habla mucho sin parar le dice que esa una diosa, no para de decirle cosas lindas. Eso la seduce. Toman la segunda jarra de cerveza. De la mano caminando. Vamos viendo se dice ella. El pibe paga pernocte con desayuno… Sadra se ríe, hace años que no va a un telo. Una vez adentro él enciende todas las luces, prende la tele con las pornos, dice que le gusta así. Se lo nota ansioso como desesperado, lejos de pensar en lo que ella quiere. Se desviste y le dice:
– ¿Me la chupás?
Sandra no lo puede creer, dice que no, que capaz más tarde y se ríe. El pibe mira la tele y habla boludeces, la desviste, la toca un poco, apurado. Al instante la está cogiendo como los perros cuando se hacen la paja. Sandra cierra los ojos. Ya no le gusta el olor. Ya se quiere ir. Lo mejor es que acabe rápido.
– ¿Viste? Tomé mucha cerveza para durar más.
– Ah mirá vos…
Entonces empieza a gritarle cosas groseras, le pega, se siente el actor de la película que mira, quiere que ella se la chupe. Sandra lo intenta para que termine de una vez pero le provoca arcadas, trata de pensar en alguien que le guste, pero sigue teniendo arcadas. El quiere acabarle en la boca. Sandra no entiende cómo el no se da cuenta de que a ella no le gusta. Esos juegos son divertidos cuando hay confianza, cuando alguien te gusta. Actúa un orgasmo para que él se apure, viene bien saber actuar…
Termina. Sandra tiene ganas de llorar. Pero es más la bronca que la angustia, se quiere ir. El quiere otra vez. Ella dice que se siente mal, que se quiere ir.
– No me cagues, te dije que vivo re lejos que necesito quedarme por el centro además esto recién empieza.
– Yo te dije que no quería.
– Pero ya pagué, además tengo tanto para darte todavía, hace dos meses que no cojo.
Y empieza a hablar solo. Le pregunta cómo estuvo, qué puntaje le daría ella. Sandra enciende un cigarrillo y él dice que le molesta que no da que fume más.
Ella se queda callada. El pibe sigue hablando solo, no le importa que ella o hable. Dice que todas sus novia lo cagaron le mintieron, lo dejaron. Dice que en sus treinta años cogió con veinte mujeres y le pregunta a ella con cuántos. Sandra dice que hace años llevaba una cuenta. Dice que empezó a coger a los veinte. Y sigue hablando. Ella está cansada. Se da vuelta para dormirse y él la agarra de atrás en cucharita, le sigue hablando fuerte al oído. Pasan cinco minutos en los que Sandra se pregunta qué está haciendo ahí. El quiere poner el despertador a las cinco para coger.
Sandra enciende las luces, todas como le gusta a él. Empieza a vestirse.
– Me voy, dice. – disculpame pero me siento mal.
– ¿Cómo que te vas? ¿estás loca? ¿cómo me vas a dejar así? No se puede quedar uno solo durmiendo en un telo nos tenemos que ir los dos. Solucioname esto me estás cagando, ¿ahora qué hago?
Sandra sigue vistiéndose y no dice nada.
– No hay más conbis a esta hora ¿cómo me voy? Solucioname esto.
– Tomate un colectivo.
– ¡No hay más colectivos a esta hora!
– Es problema tuyo. Tomate un remis.
– No tengo más guita. Me gasté todo y encima no traje la banelco, ¡Pará que me visto! Solucioname esto ahora
– ¿Cuál es el problema la guita? Abajo cambio un billete de cien pesos y te presto cincuenta ¿está bien?
– No me prestes porque no te los voy a devolver, si no quiero verte más.
– No te preocupes yo tampoco.
Bajan en el ascensor.Silencio de muerte. Sandra cambia su billete con la mina de la caja del telo. En la calle le da uno de cincuenta.
– ¿Para qué lado es la avenida?, pregunta él.
Sandra se va para el otro lado. En la noche linda y oscura. Se va caminando sola a las dos de la mañana. Es su barrio. No tiene miedo. Después de esta noche nada le da miedo.
Cuando se encontraron ella le dijo que tenía miedo de no acordarse de su cara. El pibe no entendió el chiste, y medio se ofendió. Sandra se acordaba de sus manos, de su boca, pero no de su cara. Que se ofendiera ya hablaba un poco de su sentido del humor. Cuando lo vió le pareció lindo. No daba treinta, pero ella tampoco aparentaba cuarenta y cinco. Fueron a una pizzería con lugar para fumadores. La noche era cálida. Linda para caminar. Charlaron. Aquel día solo bailaron, se besaron como locos y él le tocó todo el cuerpo, desesperado. Nunca supo que esa era la fantasía que ella había tenido siempre. Hacía mucho que Sandra quería apretar y transar con alguien en una disco en frente de todos como cuando era chica. Y ese sábado estaba sin querer ni planearlo cumpliéndola. Es que la música la vuelve loca, bailar la transporta y se deja llevar. Solo unas copas de más y bueno… todo parece posible.
El pibe se portaba bastante maduro el jueves, pero se le notaba que estaba caliente, desde el día anterior le decía por celular que quería dormir con ella. Sandra se reía, pero no quería. Dormir con alguien es peor que coger sin onda. Pero eso no da decirlo por teléfono. Se hacía la boluda.
Pidieron una pizza mitad de albahaca y mitad de jamón y morrones. Cerveza. El pibe le preguntaba si quería esto o aquello, demasiado preguntaba se notaba inseguro. En un momento de la nada dice:
¬– Nunca pagué por sexo, Sandra se rió y dijo
– Qué suerte, yo tampoco.
Pero ella sabe que casi siempre cuando alguien enuncia, la negación de adelante desaparece, claro queda como “pagué por sexo”. Ella se rie acordándose de que es muy prejuiciosa. El pibe se le acerca, le toca las piernas, no deja de mirarle las tetas. Repite lo de dormir juntos y le cuenta que al día siguiente tiene que ir a un juzgado, en tribunales, entonces le conviene quedarse a dormir por el centro. Vive en Monte Grande, dice. La verdad es que ella no sabe lo que quiere, todavía no está segura de querer coger siquiera. El sábado era otra cosa, ahora… el sábado ella le dijo que no se iría con él esa noche. Argumenta que vive con sus padres grandes que si no les avisa se mueren de un infarto. Cualquier cosa con tal de ver que onda.
– Vamos viendo, dice.
Camino a la pizzería pasaron por la puerta de un telo. Es donde iba con un novio hace como diez años, el más barato del barrio. El pibe es lindo pero parece medio boludo, la pilotea pero no cree que sea de verdad abogado. Eso sí, habla mucho sin parar le dice que esa una diosa, no para de decirle cosas lindas. Eso la seduce. Toman la segunda jarra de cerveza. De la mano caminando. Vamos viendo se dice ella. El pibe paga pernocte con desayuno… Sadra se ríe, hace años que no va a un telo. Una vez adentro él enciende todas las luces, prende la tele con las pornos, dice que le gusta así. Se lo nota ansioso como desesperado, lejos de pensar en lo que ella quiere. Se desviste y le dice:
– ¿Me la chupás?
Sandra no lo puede creer, dice que no, que capaz más tarde y se ríe. El pibe mira la tele y habla boludeces, la desviste, la toca un poco, apurado. Al instante la está cogiendo como los perros cuando se hacen la paja. Sandra cierra los ojos. Ya no le gusta el olor. Ya se quiere ir. Lo mejor es que acabe rápido.
– ¿Viste? Tomé mucha cerveza para durar más.
– Ah mirá vos…
Entonces empieza a gritarle cosas groseras, le pega, se siente el actor de la película que mira, quiere que ella se la chupe. Sandra lo intenta para que termine de una vez pero le provoca arcadas, trata de pensar en alguien que le guste, pero sigue teniendo arcadas. El quiere acabarle en la boca. Sandra no entiende cómo el no se da cuenta de que a ella no le gusta. Esos juegos son divertidos cuando hay confianza, cuando alguien te gusta. Actúa un orgasmo para que él se apure, viene bien saber actuar…
Termina. Sandra tiene ganas de llorar. Pero es más la bronca que la angustia, se quiere ir. El quiere otra vez. Ella dice que se siente mal, que se quiere ir.
– No me cagues, te dije que vivo re lejos que necesito quedarme por el centro además esto recién empieza.
– Yo te dije que no quería.
– Pero ya pagué, además tengo tanto para darte todavía, hace dos meses que no cojo.
Y empieza a hablar solo. Le pregunta cómo estuvo, qué puntaje le daría ella. Sandra enciende un cigarrillo y él dice que le molesta que no da que fume más.
Ella se queda callada. El pibe sigue hablando solo, no le importa que ella o hable. Dice que todas sus novia lo cagaron le mintieron, lo dejaron. Dice que en sus treinta años cogió con veinte mujeres y le pregunta a ella con cuántos. Sandra dice que hace años llevaba una cuenta. Dice que empezó a coger a los veinte. Y sigue hablando. Ella está cansada. Se da vuelta para dormirse y él la agarra de atrás en cucharita, le sigue hablando fuerte al oído. Pasan cinco minutos en los que Sandra se pregunta qué está haciendo ahí. El quiere poner el despertador a las cinco para coger.
Sandra enciende las luces, todas como le gusta a él. Empieza a vestirse.
– Me voy, dice. – disculpame pero me siento mal.
– ¿Cómo que te vas? ¿estás loca? ¿cómo me vas a dejar así? No se puede quedar uno solo durmiendo en un telo nos tenemos que ir los dos. Solucioname esto me estás cagando, ¿ahora qué hago?
Sandra sigue vistiéndose y no dice nada.
– No hay más conbis a esta hora ¿cómo me voy? Solucioname esto.
– Tomate un colectivo.
– ¡No hay más colectivos a esta hora!
– Es problema tuyo. Tomate un remis.
– No tengo más guita. Me gasté todo y encima no traje la banelco, ¡Pará que me visto! Solucioname esto ahora
– ¿Cuál es el problema la guita? Abajo cambio un billete de cien pesos y te presto cincuenta ¿está bien?
– No me prestes porque no te los voy a devolver, si no quiero verte más.
– No te preocupes yo tampoco.
Bajan en el ascensor.Silencio de muerte. Sandra cambia su billete con la mina de la caja del telo. En la calle le da uno de cincuenta.
– ¿Para qué lado es la avenida?, pregunta él.
Sandra se va para el otro lado. En la noche linda y oscura. Se va caminando sola a las dos de la mañana. Es su barrio. No tiene miedo. Después de esta noche nada le da miedo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Subo la escalera, estoy un poco mareada , de alcohol quizás. Tengo imágenes titilantes aun en mis retinas... Me gusta llegar sola y encontra...
-
Paula sube al 65 en Cabildo y Juramento, ya arregló para que los chicos vayan a casa de amigos después del colegio, es la una y está an...
-
(solo una idea escrita en el subte línea D, entre Tribunales y Congreso de Tucumán) Bancarse el dolor sin vergüenza, olerlo, sentirlo, co...